Teórico del arte Caligráfico, autor del ShuShi

La vía de la caligrafía se basa en el dominio del Vacío; no es sino la vía misma del Cielo. Por el Vacío se mueven el sol y la luna, se suceden las estaciones de él proceden los Diez Mil Seres. Sin embargo el Vacío no se manifiesta ni opera sin lo Lleno. El cielo se mueve porque se apoya sobre polos fijos. Del mismo modo, los astros se fijan en el cielo estable antes de poder girar a tenor del movimiento del cielo móvil, produciendo , en su rotación, el alba y el crepúsculo. La vía de la caligrafía, como hemos visto, no es sino ésa.


El antebrazo obedece al codo y éste se deja guiar por el brazo y el hombro. El hombro, el codo, el antebrazo y los dedos pertenecen al costado derecho del cuerpo. Ambos costados forman, juntos, la parte superior del cuerpo. Esta, naturalmente, no funcionaría sin la parte inferior y, en particular, sin los pies. Firmemente posados en el suelo, ambos pies encarnan, por excelencia, lo lleno de la parte inferior del cuerpo. Todo surge a partir de allí. Lo lleno de la parte inferior tiene el mérito de permitir que la parte superior del cuerpo esté habitada por el vacío, la parte superior posee también su propio lleno, que es el costado izquierdo.

Al poyarse sobre la mesa, y al relacionarse, simultáneamente, con los dos pies, el costado izquierdo lleno permite que el costado derecho esté habitado por el vacío. Pero en el interior del costado derecho, que de este modo se encuentra disponible, se instaura de nuevo una alternancia de vacío y lleno en cadena, y cada elemento que lo compone, se torna, sucesivamente, lleno y vacío. De este modo, el hombro vacío, al tornarse lleno, actúa sobre el codo vacío; el codo vacío al tornarse lleno, actúa sobre el antebrazo vacío; el antebrazo vacío al tornarse lleno actúa sobre los dedos vacíos. En los dedos, el vacío alcanza su extremo. Sin embargo, el vacío que los habita no puede tornarse "vacío"; debe tornarse, a su vez, lleno.

Los dedos, no lo olvidemos, están prolongados por el pincel. Ahora bien, el pincel, según la afortunada expresión de los maestros de la antigüedad, debe de ser como un "tubo reventado", en la medida en que el vacío de los dedos debe pasar enteramente a él, arriesgándose incluso a que estalle.

Henchido de vacío, ese "tubo reventado" que es le pincel, no se limitará a asumir el papel de simple receptáculo; llevará la carga de todo el movimiento dinámico del cuerpo, que acabamos de describir, movimiento del que él es la meta final. Dotado de plenos poderes, es capaz de imponer una doble acción: por su lleno, imprime la tinta sobre el papel, con tal fuerza que parece atravesarlo; por su vacío, se desliza sobre el papel, liviano como un espíritu puro que, al pasar, llena el espacio de su presencia, sin dejar rastros palpables.

Caligrafía de la palabra: "Montaña"
en diferentes estilos, tiempos y Maestros

"MONTAÑA"
Elegancia clásica
[ Si-Ma Kuang, Song Dynasty (1019-1086) ]
Formal
[Yen
Chen-Ching]
Equilibro
[Wu Chu]
Geométrico Expresividad
[ Zhang Ruitu (1570-1641) ]
"Fuerza". Una
realización
"viril"
[Chang
Cheng-yu]
(1903-1976)
"Exuberante":
sentimientos
y vigor
[Wang
Hsi-Chih]
"Relámpago"
[Tung
Chi-Chang]

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