Hsin Hsin Ming

El Hsin Hsin Ming o el Libro de la Verdadera Fe fue escrito por el tercer patriarca del budismo Zen cuyo nombre era Sosan.
Poco se sabe de Sosan y de su vida. Parece ser que era un monje errante y que nunca se quedaba en ningún sitio, siempre estaba de paso.

El escrito que van a leer a continuación es una de las piezas más bellas que yo he leído jamás.
Su profundidad, su belleza y su diáfana sabiduría son un exquisito tesoro para todas aquellas personas que desean conocer el sentido de la vida y el cual nos ofrece consejos prácticos para poder vivir felizmente…

La moral, los valores éticos y espirituales que Ta Mo enseñó a sus discípulos darían forma para siempre al espíritu de las Artes Marciales de Shaolin, haciendo de esta clase de Pugilismo un ARTE NOBLE.

 

“El Gran Camino no es difícil
para aquellos que no tienen preferencia.
Cuando ambos, amor y odio, están ausentes
todo se vuelve claro y diáfano.
Sin embargo has la más mínima distensión,
y hiciere la tierra se distancian infinitamente.
Si quieres ver la verdad,
no mantengas ninguna opinión a favor o en contra.
La lucha entre lo que a uno le gusta y lo que le disgusta
es la enfermedad de la mente.
Cuando no se entiende el significado profundo de las cosas,
se perturba en vano la paz esencial de la mente.
El Camino es perfecto como espacio infinito
donde nada falta y nada sobre.
De hecho, es debido nuestra elección de aceptar o rechazar
que no vemos la verdadera naturaleza de las cosas.
No vivas en los enredos de las cosas externas
ni en los sentimientos internos de vacío.
Mantén te sereno, sin hacer esfuerzos en la unidad de las cosas,
y tales falsos conceptos desaparecerán por sí solos.
Cuando tratas de parar la actividad para alcanzar la paz,
el propio esfuerzo te llena de actividad.
Mientras estés en un extremo en el otro, nunca conocerás la Unidad.

Aquellos que no viven en el Camino Unico
fracasan en ambas: actividad y pasividad afirmación y negación.
Negar la realidad de las cosas es no ver su realidad;
afirmar el vacío de las cosas es no ver su realidad.
Cuanto más hablas y piensas acérca de ello,
mas te alejas de la verdad.
Dejaba hablar y de pensar y no habrá nada que no puedas saber.
Volver a las raíces es encontrar el significado,
pero perseguir apariencias es alejarse del origen.
En el momento de la iluminación interior
se trascienden las apariencias y el vacío.
A los cambios que parecen ocurrir en el mundo vacío
los llamamos reales solamente debido a nuestra ignorancia.
No busques la verdad; tan sólo deja de mantener opiniones.

No permanezcan en el estado de dualidad; evita cuidadosamente esas búsquedas.
Si queda rastro de esto o aquello, de lo correcto o lo incorrecto,
la esencia de la Mente se perderá en la confusión.
Aunque toda las dualidades proceden del Uno,
no te apeques ni siquiera a este Uno.
Cuando la mente existe imperturbable en el Camino,
nada en el mundo puede ofender;
y cuando ya nada puede ofender,
deja de existir tal como era antes.

Cuando no surgen pensamientos discriminatorios,
la mente de antaño deja de existir.
Cuando los objetos del pensamiento se desvanecen,
el sujeto pensante se desvanece;
y cuando la mente se desvanece los objetos se desvanecen.
Las cosas son objetos debido al sujeto, y la mente es tal debido a las cosas.
Entiende la relatividad de ambos, así como la realidad básica: la unidad del vacío.
En este Vacío ambos son indistinguibles y cada uno contiene en sí mismo el mundo entero.
Sin hacer ninguna discriminación entre burdo y sutil no te tentarán en el prejuicio y la opinión.

Vivir el Gran Camino
no es fácil ni difícil,
pero aquellos que tienen una visión limitada
son miedosos e indecisos:
cuanto más se apresuran, más lentos van,
y el apego no tiene límites;
estar apegado, aunque sea la idea de la iluminación,
es desviarse.
Deja que las cosas sean a su manera y no habrá ni ir y venir.
Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza)
y andarás más libre y tranquilo.
Cuando el pensamiento está cautivo, la verdad se oculta,
pues todo es oscuro y confuso,
y la gravosa práctica de buscar trae consigo irritación y hastío.
¿Qué beneficio se puede sacar de las distinciones y las separaciones?

Si deseas seguir por el camino único
no desprecies ni siquiera el mundo de los sentidos y las ideas.
En realidad, aceptarlo plenamente
es idéntico a la verdadera iluminación.
El hombre sabio no persigue ninguna meta,
pero el tonto se encadena a sí mismo.
Hay un Dharma, una verdad, una ley, no varias;
las distinciones surgen por las tenaces necesidades del ignorante.
Buscar la mente con la mente discriminatoria es el mayor de los errores.

Actividad y descanso derivan de la ilusión;
en la iluminación no hay agrado ni desagrado.
Todas las dualidades proceden de ignorantes deducciones.
Son como sueños o flores en el aire: es estúpido intentar atraparlas.
Ganancia o pérdida, correcto o incorrecto:
tales pensamientos tiene que ser finalmente abolidos de una vez por todas.

Si el ojo nunca duerme,
todos los sueños cesarán naturalmente.
Si la mente no hace discriminaciones,
las 10.000 cosas son como son: de la misma esencia.
Entender el misterio de la Unica esencia es librarse todos los enredos.
Cuando todas las cosas se ven por igual,
se alcanza la esencia intemporal del Ser.
Ninguna comparación o analogía es posible
en este estado sin causas ni relaciones.
Considera inmóvil del movimiento y en movimiento lo inmóvil,
y ambos, estado de movimiento y estado de reposo, desaparecen.
Cuando tales dualidades dejan de existir la propia Unidad no puede existir.
Ninguna ley o descripción es aplicable a esta finalidad suprema.

Para la mente unificada, en armonía con el Camino,
cesan todos esfuerzos enfocados hacia uno mismo.
Las dudas y las vacilaciones se desvanecen
y vivir en la verdadera fe se vuelve posible.
De un solo golpe somos liberados del cautiverio
nada se aferra a nosotros y nosotros no nos aferramos a nada.
Todo está vacío, claro, auto iluminado, sin el empleo del poder de la mente.
Aquí, el pensamiento, el sentimiento, el conocimiento de la ley y la imaginación
no tiene en ningún valor.
En este mundo de Esencialidad
no existe ni yo ni nada que no sea yo.

Para entrar directamente en armonía con esta realidad,
cuando las dudas surjan simplemente di: “no dos”
en este “no dos” nada está separado, nada está excluido.
No importa cuándo ni dónde: iluminación significa entrar en esta verdad.
Y esta verdad está más allá del aumento o la disminución en el tiempo o espacio:
en ella, un solo pensamiento dura 10.000 años.

Vacío acá, vacío allá, y sin embargo,
el universo infinito está siempre delante de tus ojos.
Infinitamente grande y infinitamente pequeño;
no hay diferencia porque las definiciones han desaparecido y no se ven límites.
Lo mismo pasa con el Ser y el no -Ser.
No malgaste se el tiempo con dudas y argumentos que no tienen nada que ver con esto.

Una cosas, todas las cosas: adjuntas y entremezcladas, sin distinción.
Vivir en esta comprensión es no estar inquieto a causa de la no perfección.
Vivir en esta fe es el camino hacia la no – dualidad,
porque lo no – dual es uno con la mente que confía.

¡Palabras!

El reloj está más allá del lenguaje
porque en él no hay ni ayer ni mañana ni hoy”.